Los árboles del fondo
Detrás
del vidrio de la ventana
se
balanceaba una rama primaveral
ostentando
la vida que nos debía
a
cambio de los desórdenes
que
tumbaban nuestra pálida osamenta.
.
Joaquín Giannuzzi
Fue
necesario el grave, solitario lamento del viento entre los árboles,
para que tú supieras más que nadie ese
desesperado resonar,
ese
rumor sombrío con que pueden decírselas palabras
cuando
de nada vale su fugaz melodía, cuando en la soledad
-la
única apariencia verdadera-
contemplamos,
callado, los seres y los tiempos que fueron en nosotros
irrevocables
muertes cuyos nombres no sabremos jamás.
Olga Orozo
Los
árboles del fondo (*)
“Qué
lástima que la ‘nada’ haya sido desvalorizada
por
el abuso de filósofos indignos de ella”
Emil
Cioran
Buscaron
desesperadamente el cuerpo contra el sol y nada
esta
mañana aún ardía su brisa en el silencio.
Creía
que el valle era el lugar para sacarse de encima toda la oscuridad.
Unas
velas claras bajo las plantas
mojaban
mi espalda como una parra de jardín
entre
tanto esperaba calmo la primera luz y otras verdades.
Volver
a pronunciar ese vacío por ejemplo
alas
que tienen alas semillas del monte
sabores
tempranos en la boca de la greda
incomprensible
amarga y dulzona
así
como es la vida.
Sierra
o llano el mundo entero es uno solo
bajo
ese castigo transparente fuego que nadie ve
como
si no existiera la nada está.
Quieta
la llama sin tiempo enciende todo
adentro
ese animal insomne que es la noche.
Debiera
gritarle a la indiferencia
pero
un alma es algo eterno como un gigante
la
nada es un algo que no es nada
¿Y
a quién le importa
que
la sierra toda se encienda
que
caigan los edificios sobre sus cimientos?
Desiertos
rojos de sangre en el mapa.
Es
un animal tan vivo y agonizante a la vez
y
parece el corazón del hombre.
La
nada es un veterano que nace entre las piernas del olvido
la
memoria es un bosque
justo
ahí donde perderse enardecido de puro recuerdo.
Nada
como la nada del animal que es menos que nada de nada
y
ahí va esperando en el costado de la casa
que
amanezca el ánima para pedirle que se haga carne
bajo
las sombras de los árboles del fondo.
(*) Primera mención de La Academia Argentina
de Letras Modernas 2020
