sábado, 10 de julio de 2021

Los árboles del fondo


 Los árboles del fondo

 

 

Detrás del vidrio de la ventana

se balanceaba una rama primaveral

ostentando la vida que nos debía

a cambio de los desórdenes

que tumbaban nuestra pálida osamenta.

.

Joaquín Giannuzzi

 

 

 

 

Fue necesario el grave, solitario lamento del viento entre los árboles,

 para que tú supieras más que nadie ese desesperado resonar,

ese rumor sombrío con que pueden decírselas palabras

cuando de nada vale su fugaz melodía, cuando en la soledad

-la única apariencia verdadera-

contemplamos, callado, los seres y los tiempos que fueron en nosotros

irrevocables muertes cuyos nombres no sabremos jamás.

 

Olga Orozo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los árboles del fondo (*)

 

“Qué lástima que la ‘nada’ haya sido desvalorizada

por el abuso de filósofos indignos de ella”

Emil Cioran

 

Buscaron desesperadamente el cuerpo contra el sol y nada

esta mañana aún ardía su brisa en el silencio.

 

Creía que el valle era el lugar para sacarse de encima toda la oscuridad.

 

Unas velas claras bajo las plantas

mojaban mi espalda como una parra de jardín

entre tanto esperaba calmo la primera luz y otras verdades.

 

Volver a pronunciar ese vacío por ejemplo

alas que tienen alas semillas del monte

sabores tempranos en la boca de la greda

incomprensible amarga y dulzona

así como es la vida.

 

Sierra o llano el mundo entero es uno solo

bajo ese castigo transparente fuego que nadie ve

como si no existiera la nada está.

 

Quieta la llama sin tiempo enciende todo

adentro ese animal insomne que es la noche.

 

Debiera gritarle a la indiferencia

pero un alma es algo eterno como un gigante

la nada es un algo que no es nada

¿Y a quién le importa

que la sierra toda se encienda

que caigan los edificios sobre sus cimientos?

Desiertos rojos de sangre en el mapa.

 

Es un animal tan vivo y agonizante a la vez

y parece el corazón del hombre.

 

La nada es un veterano que nace entre las piernas del olvido

la memoria es un bosque

justo ahí donde perderse enardecido de puro recuerdo.

 

Nada como la nada del animal que es menos que nada de nada

y ahí va esperando en el costado de la casa

que amanezca el ánima para pedirle que se haga carne

bajo las sombras de los árboles del fondo.

 

(*) Primera mención de La Academia Argentina de Letras Modernas 2020